Servidores VPS en Madrid sobre infraestructura propia en un CPD Tier III, con IP española verificable en RIPE y soporte técnico propio. Desde 36 €/mes.
Cuando se busca un VPS en Madrid, la mayoría de los resultados corresponden a empresas que no tienen ni una sola persona ni un solo rack en la ciudad: alquilan capacidad a un mayorista, la etiquetan con el nombre de la ciudad y la revenden desde otro país. Técnicamente la máquina puede estar en Madrid; operativamente, el proveedor no está. La diferencia se nota el día que hay que entrar en la sala, cambiar un disco, justificar dónde reside un dato ante una auditoría o hablar con alguien que entienda el problema a la primera.
Aclass opera desde el año 2000 con infraestructura propia y equipo propio en Madrid. La plataforma de virtualización, el almacenamiento, la red y el rango de direcciones IP son nuestros, el hipervisor lo administramos nosotros y el interlocutor técnico que contesta el teléfono es quien conoce la máquina de primera mano. No hay una cadena de tres proveedores entre su incidencia y quien puede resolverla, y eso es precisamente lo que ningún revendedor extranjero puede ofrecer, por competitivo que sea su precio de catálogo.
Esa cercanía tiene tres consecuencias concretas —rendimiento percibido, encaje legal del dato y calidad del soporte— que conviene mirar por separado antes de comparar precios, porque son las que determinan el coste real de un servidor a lo largo de un contrato de varios años.
Conviene además mirar el precio con perspectiva. Un catálogo extranjero puede parecer más barato en la primera factura y salir caro en la segunda: tráfico facturado aparte, copias de seguridad como extra, soporte de pago por incidencia y una tarifa nominada en otra divisa que cambia sin previo aviso. Aquí el importe se publica en euros, sin IVA, sin permanencia y sin coste de alta, y lo que figura en el presupuesto es lo que se paga cada mes mientras dure el servicio.
La latencia es el tiempo que tarda un paquete en ir y volver, y se acumula en cada interacción de una aplicación: una pantalla de un ERP que hace cuarenta consultas contra el servidor multiplica por cuarenta cualquier retraso de red. Nuestra plataforma publica una latencia inferior a 5 ms dentro de España, un valor que solo se consigue cuando el servidor está físicamente cerca del usuario y bien conectado a la red nacional. Un nodo en otro continente puede tener una CPU excelente y aun así dar una sensación de lentitud que ninguna ampliación de recursos corrige. Por eso, antes de ampliar recursos de una máquina lenta, merece la pena comprobar dónde está alojada y qué camino recorre el tráfico hasta llegar a ella.
Alojar en Madrid simplifica el cumplimiento: el tratamiento se realiza en territorio nacional, el contrato de encargado de tratamiento se firma con una sociedad española y no hay que documentar transferencias internacionales ni apoyarse en cláusulas tipo para justificar dónde acaban los datos. Para empresas del sector sanitario, jurídico o público, esa sencillez ahorra semanas de papeleo. Y cuando llega un requerimiento legal o una auditoría, quien tiene que responder está en la misma ciudad y en el mismo huso horario que quien pregunta. Ese detalle, que parece burocrático, decide muchos concursos públicos y muchas homologaciones de proveedor en el sector privado.
El soporte de nivel 2-3 lo prestan técnicos propios en español. No es un detalle menor: la mayoría de las incidencias que llegan a un servidor no son fallos de hardware, sino problemas de configuración, de rendimiento o de aplicación que exigen explicar un contexto. Hacerlo en el idioma propio, con alguien que conoce la máquina porque la instaló, acorta la conversación y también la avería. Si además necesita que alguien gestione el sistema operativo y las actualizaciones, ese trabajo se cubre con la consultoría IT en Madrid.
El centro de datos es la parte de la infraestructura que nadie mira hasta que falla. El nuestro está en Madrid y es Tier III. Dentro de esa sala, la plataforma de virtualización, el clúster, el almacenamiento, la red y el rango de direcciones IP son propios y los administramos nosotros: no compartimos la responsabilidad con un mayorista ni dependemos de un tercero para intervenir en una máquina. Cuando un cliente pregunta quién responde del servicio, la respuesta es una sola empresa, con un solo contrato y un solo teléfono. Esa cadena corta de responsabilidad es la que permite comprometer tiempos y cumplirlos, porque no hay ningún intermediario que pueda decir que la incidencia no le corresponde.
El nivel Tier III implica, por definición del estándar, caminos de distribución redundantes que permiten mantener la actividad durante trabajos de mantenimiento planificados. Es el diseño habitual de las instalaciones profesionales y el que permite planificar una intervención sin parar los servicios de los clientes que alojan sus máquinas en la sala.
No publicamos la dirección postal del recinto: los centros de datos no anuncian su puerta por motivos de seguridad física, y esa es la práctica habitual del sector. La dirección social de la empresa que aparece en el aviso legal corresponde a las oficinas y no al centro de datos. Lo que sí es verificable de forma independiente es que la infraestructura está en España, y más abajo explicamos cómo comprobarlo sin depender de nuestra palabra.
La disponibilidad de un servidor depende de tres sistemas que el cliente nunca ve: alimentación, refrigeración y red. El diseño Tier III contempla redundancia en los caminos de distribución de energía y climatización, de forma que una intervención programada no obligue a parar los equipos, y la sala cuenta con climatización N+1 y acometida multifibra. Son las mismas condiciones que describimos en el hub de infraestructura IT, porque se trata de la misma plataforma sobre la que prestamos el resto de servicios.
Un servidor bien alojado pero mal conectado sigue siendo un servidor lento. Por eso la conectividad se establece contra los puntos de intercambio de tráfico españoles, que es donde se cruzan las rutas de los operadores nacionales: cuanto más corto sea ese camino, mejor será la experiencia del usuario final. Al estar la máquina en Madrid y anunciarse la IP desde un operador español, el tráfico de sus usuarios en España no cruza fronteras para llegar al servidor, a diferencia de lo que ocurre cuando el nodo está en Fráncfort, Ámsterdam o París. Si quiere una cifra que represente su caso concreto, medimos la latencia real desde su operador y su localidad y le enviamos el resultado con la herramienta y el número de muestras empleados.
Sobre esta plataforma publicamos seis configuraciones de catálogo. Para elegir con rapidez conviene agruparlas en tres gamas: entrada, producción y alto rendimiento. La gama de entrada arranca en 36 €/mes sin IVA, la de producción en 59,90 €/mes sin IVA y la de alto rendimiento en 90 €/mes sin IVA. La tabla completa con los seis planes, el detalle de recursos y el configurador interactivo viven en la página de servidores VPS y cloud gestionados, para no duplicar aquí una información que allí está mantenida al día.
La elección de gama rara vez se decide por la hoja de especificaciones, sino por el comportamiento de la aplicación: cuántos usuarios concurrentes hay en la hora punta, si la base de datos vive en la misma máquina, si el proceso nocturno de facturación satura el disco y cuánto tiempo de parada admite el negocio. Esa conversación dura media hora y evita tanto el sobredimensionado, que se paga todos los meses, como el infradimensionado, que se paga en incidencias. Le confirmamos por escrito en el presupuesto la configuración concreta que le proponemos, con importes sin IVA, sin coste de alta y sin permanencia.
Hay quien llega a esta página buscando en realidad un servidor dedicado en Madrid, es decir, hardware completo sin vecinos. Ese formato existe y tiene sentido cuando la carga es sostenida o hay un requisito de aislamiento físico, pero para la mayoría de las empresas la máquina virtual con recursos reservados rinde igual y cuesta bastante menos. La decisión entre uno y otro formato está desarrollada criterio a criterio en la comparativa de cloud, VPS y dedicado . Si lo que busca es alojar solo páginas web, sin administrar un sistema operativo, la opción adecuada es el hosting en Madrid.
| Concepto | Entrada | Producción | Alto rendimiento |
|---|---|---|---|
| Precio de partida sin IVA | 36 €/mes | 59,90 €/mes | 90 €/mes |
| Caso de uso recomendado | Web corporativa, entorno de pruebas o servicio interno de poca carga | Aplicación de negocio en producción, tienda online o servidor de ficheros | Base de datos exigente, ERP con varias sedes o carga sostenida |
| Dirección IP española | Incluida | Incluida | Incluida |
| Soporte técnico en español | Nivel 2-3 con técnicos propios | Nivel 2-3 con técnicos propios | Nivel 2-3 con técnicos propios |
| Ampliación de recursos | Sobre la misma plataforma, sin cambiar la IP | Sobre la misma plataforma, sin cambiar la IP | Sobre la misma plataforma, sin cambiar la IP |
| Enlace al plan | Ficha completa en servidores VPS y cloud gestionados | Ficha completa en servidores VPS y cloud gestionados | Ficha completa en servidores VPS y cloud gestionados |
En este sector abundan las afirmaciones de ubicación que nadie comprueba. Por eso preferimos darle los medios para verificarlo usted mismo, antes de contratar y sin depender de nuestra palabra: hay dos vías, una pública y gratuita, y otra documental que le entregamos por escrito cuando la pide.
Las direcciones IP que asignamos a los VPS pertenecen al bloque 89.140.72.0/24. Ese bloque figura en la base de datos pública del RIPE NCC, el registro regional que administra las direcciones de internet en Europa, con el país ES, y lo anuncia en internet un operador español. Puede consultarlo ahora mismo en la base de datos pública de RIPE y comprobar el titular y el país sin pedirnos nada.
El argumento de fondo importa más de lo que parece. Un revendedor que alquila capacidad en un nodo de Madrid entrega direcciones registradas a nombre de su matriz extranjera: el servidor puede estar físicamente en la ciudad, pero el titular del rango y la responsabilidad sobre el dato no están en España. Cuando una auditoría, un pliego o un cliente final pregunta dónde reside la información, esa diferencia es exactamente lo que se examina. Comprobar el registro del rango es una consulta de un minuto que separa a quien opera en España de quien solo lo etiqueta así en su catálogo.
Toda la información que necesite para su evaluación técnica se le facilita por escrito, antes de firmar y sin compromiso de contratación:
El acceso físico a la sala está restringido al personal técnico autorizado por política de seguridad del operador de la instalación. Esa restricción es una garantía y no una limitación del servicio: un centro de datos en el que puede entrar cualquiera que lo solicite tiene un problema de control de accesos, no una ventaja comercial. Lo que sí puede exigir, y le damos, es el detalle técnico documentado de la plataforma sobre la que va a funcionar su servidor.
Las empresas que nos llaman no suelen pedir «un VPS»: piden que una aplicación concreta deje de ir lenta, que un dato deje de estar fuera de España o que alguien se haga cargo de una máquina que nadie administra desde hace años. Estos tres escenarios cubren la mayor parte de las contrataciones y sirven para orientar la gama adecuada sin entrar todavía en especificaciones.
Un ERP consultado a la vez desde la oficina central y desde dos delegaciones sufre con cada milisegundo de red. Alojarlo en Madrid acerca el servidor a todas las sedes de la Comunidad y homogeneiza la experiencia, y cuando los usuarios trabajan con escritorios remotos, la sesión se sirve desde la misma sala con escritorios virtuales VDI.
En comercio electrónico, el tiempo de respuesta del servidor influye en la conversión y en el posicionamiento. Una tienda cuyo público está en España gana con un servidor en España: menos latencia en cada petición, catálogo servido desde disco NVMe y margen para crecer en campañas sin migrar la máquina ni cambiar la dirección IP. Cuando llega una campaña fuerte, la ampliación de recursos se hace sobre la misma plataforma y sin rehacer la instalación, lo que evita las ventanas de parada que suelen coincidir con el peor momento del año para pararse.
Cuando el pliego, la aseguradora o el cliente final exige que el dato no salga de España, el debate técnico se acaba. Aquí el VPS en Madrid resuelve el requisito de raíz, y si además hay volumen documental que compartir entre equipos, se combina con un cloud NAS en la misma infraestructura. Y para que el requisito no se quede a medias, las copias de seguridad gestionadas se configuran con la misma lógica de residencia del dato que el propio servidor.
El servicio se presta desde Madrid para toda España, pero la relación de trabajo es distinta cuando el cliente está cerca: se puede ir a la oficina, se puede reunir al equipo en su sede y se puede resolver en persona lo que por teléfono llevaría tres correos. Estas son las zonas donde intervenimos con más frecuencia:
Fuera de estas localidades el servicio funciona exactamente igual, porque la máquina y la administración son remotas; lo que cambia es la facilidad para vernos en persona. En la capital y en la corona metropolitana podemos acudir a la oficina del cliente para la puesta en marcha, para revisar la red local que conecta con el servidor o para acompañar una migración en la que conviene tener a alguien delante de los equipos. Esa presencia física resuelve en una mañana cuestiones que por correo llevarían semanas, y es la diferencia práctica entre un proveedor con equipo en Madrid y un catálogo atendido desde otro país.
El resto de la relación se sostiene por escrito y a distancia, que es como funciona el día a día de cualquier servidor bien gestionado: monitorización, avisos, cambios planificados y un interlocutor técnico identificado. Cuando una empresa de fuera de la Comunidad nos pregunta si el servicio se resiente por la distancia, la respuesta honesta es que no: la máquina está en Madrid para todos y la administración se hace del mismo modo desde el primer día.
Si quiere una visión de conjunto de todo lo que se puede consolidar en la misma infraestructura —servidores, escritorios, almacenamiento y correo—, el punto de partida es el hub de infraestructura IT, y el detalle técnico del servidor, con las seis configuraciones publicadas, sigue estando en servidores VPS y cloud gestionados.
Si su empresa necesita un servidor en Madrid y prefiere tratar con quien realmente administra la plataforma, empiece por una conversación técnica de media hora: nos cuenta la carga, revisamos qué gama encaja y le devolvemos el presupuesto por escrito, sin IVA y sin permanencia, con la migración desde su proveedor actual planificada por nosotros. Antes de decidir le entregamos por escrito la documentación técnica de la infraestructura que necesite para su evaluación. Puede escribirnos a info@aclass.es o llamar al +34 913 671 204 en horario de oficina.