Escritorios virtuales VDI para empresas con Windows, GPU virtual y CPD en Madrid. Desde 45 €/usuario al mes sin IVA. Calculadora de coste por puesto.
VDI son las siglas de Virtual Desktop Infrastructure: infraestructura de escritorio virtual. En lugar de instalar el sistema operativo, las aplicaciones y los documentos en el ordenador de cada empleado, todo eso se ejecuta en servidores del centro de datos y lo que viaja por la red es únicamente la imagen de la pantalla en un sentido y las pulsaciones de teclado y los movimientos del ratón en el otro. El usuario ve un escritorio Windows idéntico al que tendría delante en la oficina; la diferencia es que ese escritorio no vive en su equipo, sino en una máquina virtual que arranca, se actualiza y se respalda dentro de la sala.
El cambio de modelo tiene una consecuencia inmediata: el puesto de trabajo deja de depender del hardware. Un portátil de siete años, un equipo recién comprado o una tableta prestada abren la misma sesión con el mismo rendimiento, porque el trabajo pesado lo hace el servidor. Y cuando un dispositivo se pierde, se rompe o se sustituye, no hay nada que recuperar de él: el trabajo del empleado sigue intacto en el centro de datos, esperando a la siguiente conexión. Esa es la razón por la que las empresas con plantilla repartida entre oficinas, obra, domicilio y clientes acaban mirando hacia el VDI antes o después.
El servicio se presta sobre la misma plataforma que sostiene nuestros servidores VPS y cloud, con el mismo equipo técnico y las mismas garantías de disponibilidad, de modo que la empresa que ya tiene allí sus aplicaciones puede colocar los escritorios al lado de sus datos y evitar que cada consulta de una aplicación de negocio salga y vuelva a entrar por internet.
Un despliegue VDI se apoya en tres piezas. El hipervisor es el software que crea y reparte las máquinas virtuales sobre el hardware físico, aislando cada escritorio de los demás. El broker de conexiones es el intermediario que autentica al usuario, decide qué escritorio le corresponde y le entrega la sesión, y es también quien reconecta a alguien que ha perdido la cobertura sin que pierda el trabajo abierto. Los perfiles de usuario, por último, guardan la configuración, el escritorio, los favoritos y los documentos personales de forma independiente del escritorio en el que se cargan. A esas tres piezas se suma el almacenamiento compartido, que es lo que permite que cualquier nodo del clúster pueda servir cualquier escritorio si otro nodo falla.
Un escritorio persistente es de un usuario concreto y conserva todo lo que ese usuario instala o cambia entre una sesión y la siguiente, igual que su ordenador de siempre. Es la opción natural para quien necesita instalar utilidades propias o trabaja con configuraciones muy específicas. Un escritorio no persistente se genera a partir de una plantilla común y se devuelve a su estado original al cerrar la sesión, mientras los documentos y el perfil se conservan aparte. Es más fácil de mantener, más homogéneo y muy adecuado para turnos, puestos compartidos y personal temporal. La mayoría de las empresas terminan combinando ambos modelos según el departamento, y la decisión se toma al dimensionar el proyecto, no al final.
A la sesión se entra desde un PC con Windows, desde un Mac, desde una tableta, desde un teléfono y desde un cliente ligero, que es un pequeño equipo sin disco cuya única función es abrir el escritorio remoto. Esa variedad importa por dos motivos prácticos: permite aprovechar los equipos que la empresa ya tiene en lugar de renovarlos de golpe y permite que un comercial resuelva desde una tableta lo que antes exigía volver a la oficina. La experiencia es la misma en todos los casos, con matices de comodidad: el teclado físico y una pantalla grande siguen siendo mejores para una jornada completa que un móvil, que encaja mejor para consultas puntuales.
El precio del escritorio virtual se publica por usuario y mes, sin IVA, y se corresponde con tres perfiles de uso: 45 € para el perfil ligero, 85 € para el perfil medio y 145 € para el perfil de CAD o diseño con GPU virtual. No hay coste de alta ni permanencia, y el importe sigue al número de usuarios activos: si una empresa pasa de veinte a veinticinco puestos en septiembre y vuelve a veinte en enero, la cuota acompaña ese movimiento sin comprar ni retirar hardware.
La comparación honesta no es con el precio de un ordenador, sino con lo que cuesta mantener un puesto durante toda su vida útil. Renovar el parque supone una inversión inicial de entre 500 y 1.500 € por equipo, a la que se suman unos 20 € mensuales de mantenimiento por puesto entre incidencias, actualizaciones, reinstalaciones y sustituciones. Ese gasto se produce igual, aunque no aparezca en una factura mensual, y crece con la antigüedad del parque. El VDI convierte esa inversión irregular en una cuota estable y previsible, que es exactamente lo que un director financiero puede presupuestar sin sobresaltos.
También cambia la vida útil del hardware. Cuando el trabajo pesado lo hace el servidor, un equipo antiguo sigue siendo perfectamente válido como terminal de acceso durante años más, porque solo tiene que dibujar una pantalla. Muchas empresas empiezan el proyecto con los ordenadores que ya tienen y solo sustituyen los que fallan, por clientes ligeros o por equipos básicos, en lugar de afrontar una renovación completa en un mismo ejercicio.
La calculadora reparte los usuarios entre los tres perfiles y devuelve el coste mensual, el coste medio por puesto y el coste anual, junto con la referencia de lo que costaría renovar el parque equivalente. Los importes son los publicados y no incluyen IVA.
El reparto por perfiles casi nunca es homogéneo. En una asesoría con treinta empleados lo habitual es que veinticinco entren en el perfil ligero y cinco en el medio; en un estudio técnico, la proporción se invierte en cuanto aparece el software de diseño. Si no está seguro de dónde encaja cada departamento, la sección siguiente describe los tres perfiles por el trabajo que hacen, que es el criterio que usamos al dimensionar un proyecto. Y si prefiere delegar ese análisis, forma parte del alcance habitual de nuestra consultoría IT.
La calculadora reparte los usuarios entre los perfiles ligero (45 €), medio (85 €) y CAD con GPU virtual (145 €), todos por usuario y mes sin IVA, y devuelve el coste mensual, el coste medio por puesto y el coste anual.
Dimensionar un escritorio virtual consiste en responder a una pregunta sencilla: qué hace esta persona durante ocho horas. No se trata de contar aplicaciones instaladas, sino de saber cuáles están abiertas a la vez, cuánto tiempo pasan trabajando de verdad y qué operaciones les hacen esperar. Un usuario que tiene abiertos el correo, un navegador con quince pestañas y una hoja de cálculo consume mucho menos que otro que mantiene un ERP, un visor de planos y una videollamada al mismo tiempo, aunque los dos digan que usan «el ordenador para trabajar».
Por eso el dimensionamiento se hace observando, no estimando. Durante el piloto medimos el consumo real de cada grupo de usuarios y ajustamos el perfil asignado antes de desplegar al resto de la plantilla. Es la única forma de evitar los dos errores caros: quedarse corto, que se paga en quejas diarias y en horas perdidas, y pasarse, que se paga todos los meses en la factura.
Es el perfil de la mayoría del personal administrativo, comercial y de atención al cliente: correo, procesador de textos, hoja de cálculo, navegador y alguna aplicación de gestión que se consulta por web. El trabajo es intermitente —se escribe, se lee, se atiende una llamada— y las puntas de consumo son cortas. Este perfil aprovecha bien un escritorio no persistente sobre plantilla común, porque el usuario rara vez necesita instalar nada, y es el que mejor rentabiliza el modelo: 45 € al mes por un puesto que nunca hay que reinstalar, que se actualiza con el resto de la plantilla y que se recupera en minutos si un empleado cambia de sede o de dispositivo.
Aquí entran los usuarios que sostienen la operación: contabilidad, compras, logística, producción o dirección. Trabajan con un ERP o un CRM abierto toda la jornada, encima varias aplicaciones auxiliares, informes que cruzan muchos datos y videollamadas frecuentes. La diferencia con el perfil anterior no es tanto la potencia máxima como la simultaneidad: son procesos que están activos a la vez y compiten entre ellos, y la sensación de lentitud aparece cuando el escritorio no tiene margen para todos. Este es el perfil que más se beneficia de tener los escritorios en la misma sala que los servidores de aplicaciones, porque la consulta al ERP deja de recorrer internet.
Arquitectura, ingeniería, diseño gráfico, edición de vídeo y visores de modelos tridimensionales necesitan aceleración gráfica: sin GPU, el escritorio dibuja las imágenes por procesador y el resultado se arrastra. El perfil de 145 € incorpora GPU virtual y está pensado para ese trabajo, incluido el uso de varias pantallas, que en estas profesiones es la norma y no la excepción. Conviene aclarar una cosa: el VDI con GPU no convierte un archivo enorme en ligero, pero sí evita que ese archivo tenga que viajar hasta el portátil del diseñador cada vez que lo abre, porque el fichero y el escritorio están en el mismo sitio. Cuando el volumen documental es alto, el escritorio monta como unidad de red un cloud NAS alojado en la misma infraestructura.
Cuando una empresa plantea el teletrabajo o la renovación del puesto de trabajo, aparecen cuatro caminos posibles y casi siempre se mezclan en la conversación: el VDI, el escritorio remoto por sesiones (RDS), el escritorio como servicio de un hiperescalador (DaaS) y la fórmula más extendida, que es dar un portátil a cada empleado y conectarlo a la oficina por VPN. Los cuatro funcionan; lo que cambia es dónde queda el dato, quién administra el puesto y qué ocurre cuando la plantilla crece o encoge.
La confusión más habitual es entre VDI y escritorio remoto. En RDS, muchos usuarios comparten un mismo sistema operativo de servidor y se reparten sus recursos: es económico y sencillo, pero un usuario que satura la máquina afecta a todos los demás y el aislamiento entre sesiones es menor. En VDI, cada usuario tiene su propia máquina virtual, con su sistema operativo y sus recursos, y lo que hace uno no repercute en el vecino. La segunda confusión es entre VDI y VPN. La VPN empresarial gestionada es un túnel cifrado que acerca al empleado a la red de la empresa, pero el trabajo lo sigue haciendo su portátil y los ficheros se copian a ese portátil para poder abrirlos. Con VDI, el trabajo se ejecuta en el centro de datos y el fichero no sale de allí. Son herramientas complementarias, no alternativas: muchas implantaciones usan las dos.
Las celdas de terceros están descritas de forma cualitativa a propósito: los precios y las condiciones de otros proveedores cambian por volumen, por región y por acuerdo comercial, y publicar una cifra sin verificarla sería engañar al lector. Lo que sí está publicado y comprometido es la columna de Aclass. Si quiere una comparación del mismo estilo aplicada a servidores en lugar de a puestos de trabajo, la tiene en la comparativa de cloud, VPS y dedicado .
| Concepto | VDI de Aclass | Escritorio remoto RDS | DaaS de hiperescalador | VPN con portátil |
|---|---|---|---|---|
| Coste mensual por usuario | 45, 85 o 145 €/usuario al mes sin IVA según perfil, con el sistema operativo del escritorio incluido | Variable según el proveedor y el volumen contratado, con coste de licencia que suele facturarse aparte | Variable según el proveedor y el volumen contratado, con coste de licencia que suele facturarse aparte | Variable según el proveedor y el volumen contratado; el coste del puesto físico se suma al de la conexión |
| Inversión inicial | Sin inversión inicial: el puesto se paga por usuario y mes | Requiere servidor de sesiones propio, su licenciamiento y el trabajo de puesta en marcha | Sin inversión inicial en hardware, con trabajo de configuración inicial de la plataforma | Requiere comprar o disponer ya de un portátil por empleado |
| Ubicación del dato | En España, en el centro de datos de Madrid desde el que se sirve la sesión | Donde esté alojado el servidor de sesiones de la empresa | Depende de la región de centro de datos que se contrate; a menudo fuera de España | En el portátil de cada empleado, aunque el origen del fichero esté en la oficina |
| Rendimiento con aplicaciones pesadas | Perfil con GPU virtual disponible para CAD, diseño y edición | Sesiones compartidas sobre un mismo sistema operativo de servidor: la aplicación pesada de un usuario afecta al resto | Depende del tipo de instancia contratada; las opciones con aceleración gráfica encarecen el puesto | Depende del portátil del empleado y del ancho de banda al acceder a ficheros remotos |
| Ancho de banda necesario | De 1,5 a 5 Mbps por usuario según perfil, según la guía de red de Microsoft | Equivalente al de una sesión remota: del mismo orden que el VDI | Equivalente al de una sesión remota: del mismo orden que el VDI | Muy superior cuando se abren ficheros grandes: el documento entero viaja por la red en cada apertura y guardado |
| Latencia tolerable | Sesión servida desde Madrid: pocos saltos de red para un usuario en España | Buena si el servidor está en la propia oficina; peor si el empleado accede desde fuera | Depende de la distancia a la región contratada | La latencia penaliza cada operación sobre ficheros remotos, no solo el refresco de pantalla |
| Licenciamiento | El escritorio Windows se entrega licenciado dentro de la cuota; las aplicaciones de negocio las aporta el cliente | Requiere licencias de acceso de cliente (CAL) además del sistema operativo del servidor | Requiere revisar las condiciones de licenciamiento del proveedor y de Microsoft para el escenario contratado | Cada portátil necesita su propia licencia de sistema operativo y de aplicaciones |
| Administración del puesto | Centralizada: plantilla común, actualizaciones y políticas aplicadas una sola vez para toda la plantilla | Centralizada, pero con menos aislamiento entre usuarios que un escritorio dedicado | Centralizada, con las herramientas de administración del proveedor contratado | Descentralizada: cada portátil se actualiza y se revisa por separado |
| Escalado al alta o baja de empleados | Alta o baja de un puesto sin comprar ni retirar hardware; la cuota sigue al número de usuarios activos | Limitado por la capacidad del servidor de sesiones ya adquirido | Escalado inmediato dentro de las condiciones del contrato con el proveedor | Cada alta exige comprar y preparar un portátil; cada baja, recuperarlo y borrarlo |
| Soporte | Soporte propio en español, prestado por el mismo equipo que opera la plataforma | A cargo del equipo interno o del proveedor que administre el servidor de sesiones | Soporte del proveedor, con el idioma y el horario que fije su plan contratado | El puesto físico queda a cargo del equipo interno o del servicio de soporte contratado |
La pregunta que más se repite antes de contratar no es técnica, sino de licencias: qué versión de Windows se ejecuta en el escritorio, quién la paga y qué pasa con las aplicaciones de negocio que la empresa ya tiene compradas. Conviene aclararlo al principio del proyecto, porque el licenciamiento condiciona el modelo de escritorio y el reparto de responsabilidades entre proveedor y cliente.
El escritorio se entrega con una versión de Windows en soporte por parte del fabricante, que es el criterio que aplicamos siempre: no desplegamos sistemas fuera de soporte, porque dejan de recibir parches de seguridad y convierten un proyecto de modernización en un riesgo. Cuando el cliente necesita una versión concreta por compatibilidad con una aplicación sectorial antigua, se estudia en el análisis previo y se documenta la excepción con sus implicaciones. Es un caso frecuente en despachos y en industria, y tiene solución, pero no se improvisa el día del despliegue.
El sistema operativo del escritorio se entrega licenciado dentro de la cuota mensual del puesto. Las aplicaciones de negocio —el ERP, el software de diseño, la suite ofimática o la aplicación sectorial— las aporta el cliente con sus propias licencias, del mismo modo que hoy las instala en los ordenadores de la oficina. Antes de firmar revisamos qué permite cada contrato en un entorno virtualizado, porque no todos los fabricantes tratan igual la instalación en un escritorio remoto, y dejamos ese reparto por escrito en la propuesta para que no haya sorpresas ni durante el despliegue ni en una auditoría posterior.
El perfil móvil es lo que hace que el escritorio se sienta propio: la configuración, las impresoras, las firmas de correo, los accesos directos y los documentos siguen al usuario aunque el escritorio en el que entra sea distinto cada mañana. Sobre ese perfil se aplican las políticas de la empresa: qué se puede instalar, qué unidades de red se montan, qué impresoras aparecen y qué carpetas se comparten con el equipo. Gestionar todo eso una sola vez, de forma central, es lo que ahorra las horas que hoy se van en repetir la misma configuración ordenador por ordenador.
Un escritorio virtual consume menos red de lo que la gente supone, porque lo que viaja es la pantalla y no los ficheros. Estos requisitos de ancho de banda por usuario son los publicados por Microsoft para escritorio remoto y Azure Virtual Desktop, la referencia técnica estándar del sector:
La latencia importa más que el ancho de banda: cuantos menos saltos de red y menor sea la distancia hasta el centro de datos, más fluida es la sesión. Al estar el CPD en Madrid, una conexión de fibra española cumple sobradamente estos requisitos de ancho de banda sin necesidad de configuración adicional.
Conviene mirar también la estabilidad de la conexión, no solo su velocidad contratada. Una línea de 600 Mbps con cortes intermitentes da peor experiencia que una de 100 Mbps estable, porque el escritorio nota cada microcorte en el refresco de pantalla. En los pilotos comprobamos ese comportamiento en las sedes y en los domicilios antes de decidir el despliegue, y cuando una ubicación depende de una conexión móvil se planifica en consecuencia.
Dos casos de uso muy comunes elevan el consumo dentro de sus perfiles: trabajar con doble pantalla, porque hay que dibujar el doble de superficie, y participar en videollamadas, que añaden vídeo y audio a la sesión. Ninguno de los dos es un problema para el perfil medio ni para el perfil de CAD, que están dimensionados contando con ello, pero sí conviene tenerlos presentes al asignar el perfil de un usuario que hoy trabaja con una sola pantalla y mañana pedirá la segunda.
| Perfil de usuario | Ancho de banda recomendado |
|---|---|
| Ligero (ofimática y navegador) | 1,5 Mbps |
| Medio (ERP, varias aplicaciones y vídeo) | 3 Mbps |
| CAD, diseño o uso intensivo | 5 Mbps o más |
Fuente: Microsoft Learn, guía de red para servicios de escritorio remoto.
Un proyecto de escritorios virtuales no se despliega en un fin de semana ni conviene que así sea. El orden de trabajo que seguimos tiene cinco fases y su objetivo es que el día del cambio no haya ninguna sorpresa, porque todo lo que podía fallar se ha probado antes con usuarios reales.
Inventario. Se levanta qué usa cada departamento: aplicaciones, versiones, impresoras, lectores, firmas digitales, escáneres y esa utilidad que solo conoce una persona y sin la cual no puede cerrar el mes. Este paso descubre siempre algo que nadie tenía documentado, y es mejor descubrirlo aquí.
Piloto. Un grupo reducido y representativo trabaja con el escritorio virtual durante unas semanas, incluidos los usuarios más exigentes y los más escépticos. De ahí salen los ajustes de rendimiento, de periféricos y de configuración, y también la primera medida objetiva del consumo por perfil.
Dimensionamiento. Con los datos del piloto se fija el perfil de cada grupo de usuarios y se cierra la propuesta económica sobre el número real de puestos de cada tipo. Es el momento de decidir qué escritorios serán persistentes y cuáles no.
Despliegue. La migración se hace por departamentos, no de golpe, con vuelta atrás posible en cada tanda. Cada grupo recibe una sesión breve de puesta en marcha, que en la práctica se resume en explicar cómo se entra y dónde están sus carpetas, porque el escritorio que se encuentran es el de siempre.
Soporte y ajuste. Las primeras semanas concentran los ajustes finos: una impresora que hay que redirigir, un usuario que necesita cambiar de perfil, una aplicación que pide más recursos de los previstos. A partir de ahí el servicio entra en régimen y se gestiona igual que el resto de la infraestructura. Para empresas de la Comunidad de Madrid, esas fases pueden apoyarse en visitas a la oficina del cliente dentro de la consultoría IT en Madrid, y el conjunto del servicio, con servidores, escritorios y almacenamiento, se describe en el hub de infraestructura IT. La continuidad del puesto de trabajo se completa con copias de seguridad gestionadas, que protegen los perfiles y los datos frente a un borrado o un cifrado accidental.
El argumento de seguridad del VDI cabe en una frase: el fichero se abre en el centro de datos y nunca se copia al dispositivo del empleado. Un portátil robado en un tren deja de ser una fuga de información y pasa a ser un problema de material, porque en su disco no hay nada que leer. Para las empresas que manejan datos de salud, expedientes jurídicos o información de clientes, ese cambio de escenario es el que justifica el proyecto por sí solo.
El acceso se protege con autenticación multifactor, de modo que una contraseña robada no basta para entrar, y el transporte de la sesión va cifrado de extremo a extremo entre el dispositivo y el centro de datos. Sobre esa base se aplican las políticas que decida la empresa: qué periféricos se pueden usar dentro de la sesión, si se permite conectar un USB, si el portapapeles puede copiar entre el escritorio virtual y el equipo local, y si la impresión local está habilitada. Son controles que en un parque de portátiles son difíciles de imponer y de auditar, y que aquí se configuran de forma central y se cambian para toda la plantilla en una sola operación.
Hay además una ventaja de cumplimiento que se agradece en cualquier auditoría: al estar los escritorios en un centro de datos de Madrid, el tratamiento se realiza en territorio español y no hay que documentar transferencias internacionales para justificar dónde reside la información. Y cuando un empleado se marcha, la baja del puesto es inmediata: se desactiva el acceso y su escritorio deja de existir, sin esperar a que devuelva un equipo ni confiar en que no haya conservado copias.
Si está valorando escritorios virtuales para su empresa, el mejor punto de partida es una conversación técnica de media hora: nos cuenta cuántas personas trabajan y con qué aplicaciones, revisamos qué perfil encaja con cada grupo y le devolvemos una propuesta por escrito, con importes sin IVA, sin coste de alta y sin permanencia. Si lo prefiere, empezamos por un piloto con unos pocos usuarios para que la decisión se tome viendo el resultado y no un folleto. Puede escribirnos a info@aclass.es o llamar al +34 913 671 204 en horario de oficina.